Entrevista del embajador Lazic a la revista boliviana Datos
En el texto, el embajador Lazic recuerda que la “caja de Pandora” se abrió con la agresión a la entonces República Federal de Yugoslavia (RFY), llevada a cabo sin el mandato de la ONU, lo cual constituyó una flagrante violación del derecho internacional, todo bajo el pretexto de una supuesta protección de los derechos humanos de los albaneses en Kosovo y Metohija, quienes presuntamente estaban amenazados por los serbios. Los mismos serbios que hoy, lejos de los reflectores de la comunidad internacional, sufren la más brutal violación de sus derechos y la persecución por parte del régimen de Albin Kurti.
Señala que, desde que asumió el poder en 2021, Kurti ha establecido un régimen represivo en todas las zonas habitadas por serbios, recurriendo a la violencia física, la discriminación, la intimidación y el abuso de la justicia y la policía con el fin de expulsar a la población serbia, lo que dio como resultado que, tan solo el año pasado, al menos el 15% del total de los serbios abandonara Kosovo y Metohija. Asimismo, enfatiza que las autoridades de Pristina se niegan desde hace 11 años a establecer la Comunidad de Municipios con Mayoría Serbia (ZSO), que es la disposición más importante del Acuerdo de Bruselas. El embajador advirtió que la situación empeora día a día, y que el mejor ejemplo de ello lo constituyen los recientes y descarados ataques contra las instituciones de servicios públicos serbias en Kosovo y Metohija. y alertó que Kurti amenaza con destruir las restantes instituciones de salud y educación, que son las últimas estructuras que pueden servir como base para la ZSO.
„Debido a todo esto, el Gobierno de Serbia ha definido un mínimo de condiciones indispensables para la reanudación del diálogo entre Belgrado y Pristina, así como una propuesta de medidas para retornar al estado previo a las acciones unilaterales de Kurti“, afirmó Lazic.
El embajador destacó que Belgrado permanece inquebrantable en su compromiso con el diálogo, la cooperación y la paz, y que estamos dispuestos a trabajar con la UE y otros socios internacionales para garantizar que estas medidas estén alineadas con los principios comunes y contribuyan a la estabilidad regional.